octubre 08, 2008

Construcción heredada


El signo de tu memoria yace ahora en mi falda, en mis piernas, en mi memoria dulce que recupera cada beso tuyo en escondidos cajones donde el juego de espía es suprimido por las heridas curadas de tanto amor, de tanta extravagancia a la hora de estar desnudos pues tus manos recorren mi geografía como mis ojos tu recuerdo, como el plástico tu pareja, tus sueños y los míos.

Estas son ganas de amarte.